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viernes, 10 de agosto de 2012

LAS FINALES NO SE JUEGAN, LAS FINALES SE GANAN….


A tan solo 3 días de que terminen estos XXX Juegos Olímpicos de Verano, pocas cosas quedan por definir más que numerosas finales por disputar. En este apartado, la Argentina en particular se encuentra ante dos oportunidades únicas para que sus dos generaciones de deportistas más laureados de su historia (baloncesto masculino y Hockey femenino), conquisten una vez más un triunfo olímpico que los haga perdurar como leyendas del deporte nacional.




Repasando la prensa deportiva de hoy, me he encontrado con esta noticia del diario “La Nación”, en la que se hace un pequeño repaso de lo que supone para el equipo de hockey femenino la final que hoy van a disputar, contra el seleccionado holandés, en búsqueda del oro olímpico.


Sin lugar a duda coincido completamente con lo que dice la ex arquera del equipo femenino de hockey (Las Leonas), Belen Succi, sobre que las finales son un mundo a parte.  A pesar de que a la final se llega pasó a paso, y con un importante componente táctico-estratégico. De nada vale la trayectoria, los partidos previos, la preparación, el doble turno… La final es un cuento completamente a parte. Cualquier deportista puede confirmar que las sensaciones que uno tiene ante una final, no tienen nada que ver con el resto de partidos, combates, encuentros, test-match, que hayan podido diputar antes. En una final, el tiempo y la razón se congelan por que ya no importa como se llego hasta ahí, solo importa ese momento, esa competición final donde se juega lo mejor contra lo mejor. Dan igual los equipos, los antecedentes, las estadísticas. Los dos componentes de una final son siempre lo mejor vs lo mejor. Cada deportista debe realizar una preparación mental especial para poder afrontar lo que en ese momento representa una final para su carrera deportiva. Por supuesto que el grupo existe, y se puede buscar contención en el, pero al final cada individuo deberá preparar cuerpo y su mente, su físico y su espíritu para afrontar el desgaste físico/emocional que supone jugarse el todo por el todo.

Para cualquier deportista, una final representa una dicotomia bestial de sensaciones. Por un lado se encuentra el stress previo con el componente de auto presión que ejerce cada uno consigo mismo por su ansia de competir, y por otro la ansiedad por llegar desahogo final y conocer la alegría más pura o tristeza mas amarga. Desde el minuto uno hasta el minuto final se corre, se pelea, y se sufre por conocer este resultado. Las sensaciones son tan ambiguas que dan paso a una especie de sufrimiento que se disfruta…una tensión brutal pero a la vez necesaria, una suerte de peaje previo que sin duda refleja todas las luces y sombras que la competencia conlleva.  Me resulta muy difícil pensar en una concepción de la competencia que no lleve tatuada esta tensión que regocija.  Este sufrimiento se consume ansioso por que al mismo tiempo que se sufre, también se disfruta de que para competir de verdad hay que poner  todo en juego y hay que obligarse a tomar decisiones irracionales y sobretodo hay que asumir que de la gloria al fracaso tan solo pueden separarte milésimas de segundo, y no hay forma humana de prever o entrenar esa reacción que puede definir el resultado esa fracción de segundo. Por todo esto es que una final es distinta a todo, incluso a otras finales.  La gran cantidad de componentes imprevisibles e irreversibles son los que generan ese ambiente y un contexto único de cada final. En este sentido la preparación mental de un deportista nunca debe encaminarse al ejercicio de prever estos elementos.  Es un completo gasto de energía, ya que como dijimos antes es imposible manejar todos los componentes que puedan afectar el resultado de las acciones. Entrenarse para intentar preverlo todo es una batalla perdida desde el incio. Es generar un stress insuperable e imposible de re-conducir hacia la competencia.  La concentración y preparación de un deportista ante una final, sin duda debe pasar por asumir cuanto antes que este tipo de factores imprevisibles son una realidad y que lejos de intentar controlarlos o anticiparlos, siempre hay que buscar asumirlos e intentar obtener el mayor beneficio posible de cada uno.  El entrenamiento debe pasar siempre por no dejarse vencer por todo aquello que no se controla, y por mantener siempre la concentración sobre todo aquello que si están en manos del jugador modificar. Esta capacidad es lo único que permitirá adaptar el juego ante los imprevistos que se puedan sufrir, y sin duda el equipo/deportista que mejor los domine es quien obtendrá la única ventaja con la que definir una final.

Por todo esto, un simple frase como “Una final no se juega, una final se gana o se pierde”  se convierte en una gran verdad ya que sirve para condensar todos los factores y necesidades que suponen para un deportista afrontar su ultima prueba de fuego, su ultima oportunidad de demostrar su preparación y condiciones físicas, su ultima chance de demostrar su temple y buen juicio ante situaciones imposibles de anticipar. Una final no se juega por que no hay mas chances que esta, no se juega por que mas allá de esto no hay nada más que jugar, no hay segundas chances que disputar, no hay mas partidos de grupo, clasificatorios, etc….  Una final, es la más bonita de las simplezas. Solo se gana o se pierde, no tiene mas colores. Solo blanco o negro, no hay grises balsámicos, no hay claroscuros donde refugiarse y contener el sufrimiento.  Todo eso ya quedo atrás en las fases previas.  En una final solo existe  la cruel  dualidad del que gana o el que pierde, del que triunfa o fracasa, del que perdura o el que se olvida, de la leyenda o de la tragedia.  Quien antes lo asuma, antes estará condiciones de disfrutarla y disputarla a su más pleno rendimiento competitivo.

UNA FINAL NO SE JUEGA, UNA FINAL SE GANA…. 

Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.


Vamos Argentina!  

lunes, 17 de octubre de 2011

15M - 152 dias y la emoción sigue intacta....el pensamiento aún no ha florecido



http://politica.elpais.com/politica/2011/10/17/actualidad/1318808156_278372.html

Despues de haber leido este articulo de Vicente Verdú en el pais digital, creo que las ideas de este sociologo son una reflexión más que interesante sobre la masa y sus potenciales peligros. La verdad es que no conocía a este hombre ni a su obra, pero después de leer esta nota estoy bastante de acuerdo con el análisis que hace sobre los movimientos de los indignados. Por rescatar un par de frases me quedo con estas dos ideas, que me parecen las más potentes de todo su discurso:

- “Si la emoción es apta para destruir resulta especialmente inepta para construir nada. Las gentes de cualquier clase y condición se reúnen en las plazas y gritan los mismos eslóganes. Todos están de acuerdo en lo que rechazan, pero se recibirían 100 respuestas diferentes si se les interrogara por lo que desean”.

- El movimiento crece y crece pero “lo hace a través de la emoción, le falta pensamiento. Con emociones solo, sin pensamiento, no se llega a ninguna parte”

Quedan 34 días para las elecciones generales, y por ahora solo escucho manifestaciones por un lado, y los mensajes de los dos partidos de siempre por el otro. Llevamos ya 6 meses desde el 15 de Mayo de este año, y creo yo que alguna propuesta nueva se tendría que haber creado ya. Entiendo que hay muchas opiniones y por supuesto no creo en la utopía de un nuevo gran partido político unificado, pero si al menos tenía la esperanza de ver nuevas plataformas con alternativas a la bipolaridad histórica.

Si la gente que en teoría se ha formado para liderar nuevas ideas políticas no ha sido capaz aún de tomar parte del impulso de la iniciativa social del 15M y transformarla en una nueva forma de entender y hacer política mucho me temo que todo seguirá bastante igual que hasta ahora.

De rojo a azul y de azul a rojo cada 4 u 8 años, no es una medicina muy saludable para un país que pretende seguir creciendo y atravesar esta crisis de la mejor forma. Ojala que esta nueva gente que se ha formado para liderar la política de este país entienda el mensaje y sepan dar el cambio de las reivindicaciones a las propuestas, de los canticos a los proyectos de ley, y de las pancartas a los programas. Estoy convencido de que esta es la única forma de evolucionar nuestra democracia.

Yo por mi parte estoy más que dispuesto a escucharlos y apoyarlos siempre y cuando perciba que nuevamente vuelve a haber una democracia en la hay muchas más vías de libre expresión que solo la poderosa manifestación. La revolución tecnológica nos ha dejado a disposición todos los avances en comunicación a tan solo un golpe de pulgar. Estoy más que convencido que seguro sirven para mucho más que solo simples convocatorias. Esta es solo mi opinión, y les agradezco por dedicar tiempo a compartirla.

Como decía John “Power to the people”

Un Abrazo